Por Sergio Almazán Regina Orozco, la "megabizcocho" es referente de una sociedad y cultura que inició "emergente" y hoy es incluyente. Su canto como su presencia escénica se incrustan en la cultura popular de las últimas dos décadas, porque su voz incluyó el sketch como pretexto para denunciar, para hacer público o compartir una postura ante la política, la sociedad gay y el arte en general. Se convirtió a fuerza de su belleza y talento en figura necesaria para esas causas comunes y diversas. Se hizo indispensable en la cultura popular a razón de una lírica que se instaló en el cancionero popular: canciones que habitan el dolor, la pasión y el deseo de las y los mexicanos. Compositores esenciales que se revitalizan en su voz y su propuesta cabaretera. Basta con revisar su discografía para dar cuenta de ello: De Manuel M. Ponce hasta Juan Gabriel, sin temor a la variedad, el discurso sentimental sonoro de Regina Orozco la convierte en un ejemplo generacional de lo que implica ser artista.
El cine la retratada de cuerpo entero, la transforma y la convierte en símbolo de mujer maldita, pero también en una especie de prófuga de Almodóvar, de mujer insumisa, de mujer excéntrica. Quizá nada mas lejos en la piel de la Orozco quizá no tan distante. Regina Orozco cumple 45 años en los escenarios. Es decir, desde niña, pero su mayoría de edad en la farándula se alcanza en el Hábito y más tarde en el Vicio, espacio inspirado por Novo el poeta y cronista provocador de la ciudad pero con las Jesusas y luego las Reinas Chulas logra el sello de rito de profesionalización y conciencia de quien se presume una artista de causas. Eso es Regina Orozco por ello, celebrar con ella, es una manera de festejar todas y todos los que iniciamos emergentes en causas que hoy día son razones, derechos y políticas públicas. Felicidades a esta megabizcocho que su arte es parte de un discurso público. Su presencia necesaria para las causas y caudales lúdicos, estéticos, inteligentes y divertidas tan necesarias siempre y ahora más que nunca cuando los falsos profetas surgen en estos tiempos oscuros, donde Regina Orozco aparece como luz en el camino pa´agarrarse de su alma!.
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Derechos Reservados Regina Orozco, México 2017

Por Sergio Almazán Regina Orozco, la "megabizcocho" es referente de una sociedad y cultura que inició "emergente" y hoy es incluyente. Su canto como su presencia escénica se incrustan en la cultura popular de las últimas dos décadas, porque su voz incluyó el sketch como pretexto para denunciar, para hacer público o compartir una postura ante la política, la sociedad gay y el arte en general. Se convirtió a fuerza de su belleza y talento en figura necesaria para esas causas comunes y diversas. Se hizo indispensable en la cultura popular a razón de una lírica que se instaló en el cancionero popular: canciones que habitan el dolor, la pasión y el deseo de las y los mexicanos. Compositores esenciales que se revitalizan en su voz y su propuesta cabaretera. Basta con revisar su discografía para dar cuenta de ello: De Manuel M. Ponce hasta Juan Gabriel, sin temor a la variedad, el discurso sentimental sonoro de Regina Orozco la convierte en un ejemplo generacional de lo que implica ser artista.
El cine la retratada de cuerpo entero, la transforma y la convierte en símbolo de mujer maldita, pero también en una especie de prófuga de Almodóvar, de mujer insumisa, de mujer excéntrica. Quizá nada mas lejos en la piel de la Orozco quizá no tan distante.
Regina Orozco cumple 45 años en los escenarios. Es decir, desde niña, pero su mayoría de edad en la farándula se alcanza en el Hábito y más tarde en el Vicio, espacio inspirado por Novo el poeta y cronista provocador de la ciudad pero con las Jesusas y luego las Reinas Chulas logra el sello de rito de profesionalización y conciencia de quien se presume una artista de causas. Eso es Regina Orozco por ello, celebrar con ella, es una manera de festejar todas y todos los que iniciamos emergentes en causas que hoy día son razones, derechos y políticas públicas. Felicidades a esta megabizcocho que su arte es parte de un discurso público. Su presencia necesaria para las causas y caudales lúdicos, estéticos, inteligentes y divertidas tan necesarias siempre y ahora más que nunca cuando los falsos profetas surgen en estos tiempos oscuros, donde Regina Orozco aparece como luz en el camino pa´agarrarse de su alma!.
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Por Sergio Almazán Regina Orozco, la "megabizcocho" es referente de una sociedad y cultura que inició "emergente" y hoy es incluyente. Su canto como su presencia escénica se incrustan en la cultura popular de las últimas dos décadas, porque su voz incluyó el sketch como pretexto para denunciar, para hacer público o compartir una postura ante la política, la sociedad gay y el arte en general. Se convirtió a fuerza de su belleza y talento en figura necesaria para esas causas comunes y diversas. Se hizo indispensable en la cultura popular a razón de una lírica que se instaló en el cancionero popular: canciones que habitan el dolor, la pasión y el deseo de las y los mexicanos. Compositores esenciales que se revitalizan en su voz y su propuesta cabaretera. Basta con revisar su discografía para dar cuenta de ello: De Manuel M. Ponce hasta Juan Gabriel, sin temor a la variedad, el discurso sentimental sonoro de Regina Orozco la convierte en un ejemplo generacional de lo que implica ser artista.
El cine la retratada de cuerpo entero, la transforma y la convierte en símbolo de mujer maldita, pero también en una especie de prófuga de Almodóvar, de mujer insumisa, de mujer excéntrica. Quizá nada mas lejos en la piel de la Orozco quizá no tan distante.
Regina Orozco cumple 45 años en los escenarios. Es decir, desde niña, pero su mayoría de edad en la farándula se alcanza en el Hábito y más tarde en el Vicio, espacio inspirado por Novo el poeta y cronista provocador de la ciudad pero con las Jesusas y luego las Reinas Chulas logra el sello de rito de profesionalización y conciencia de quien se presume una artista de causas. Eso es Regina Orozco por ello, celebrar con ella, es una manera de festejar todas y todos los que iniciamos emergentes en causas que hoy día son razones, derechos y políticas públicas. Felicidades a esta megabizcocho que su arte es parte de un discurso público. Su presencia necesaria para las causas y caudales lúdicos, estéticos, inteligentes y divertidas tan necesarias siempre y ahora más que nunca cuando los falsos profetas surgen en estos tiempos oscuros, donde Regina Orozco aparece como luz en el camino pa´agarrarse de su alma!.
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Regina Orozco cumple 45 años en los escenarios. Es decir, desde niña, pero su mayoría de edad en la farándula se alcanza en el Hábito y más tarde en el Vicio, espacio inspirado por Novo el poeta y cronista provocador de la ciudad pero con las Jesusas y luego las Reinas Chulas logra el sello de rito de profesionalización y conciencia de quien se presume una artista de causas. Eso es Regina Orozco por ello, celebrar con ella, es una manera de festejar todas y todos los que iniciamos emergentes en causas que hoy día son razones, derechos y políticas públicas. Felicidades a esta megabizcocho que su arte es parte de un discurso público. Su presencia necesaria para las causas y caudales lúdicos, estéticos, inteligentes y divertidas tan necesarias siempre y ahora más que nunca cuando los falsos profetas surgen en estos tiempos oscuros, donde Regina Orozco aparece como luz en el camino pa´agarrarse de su alma!.
Por Sergio Almazán Regina Orozco, la "megabizcocho" es referente de una sociedad y cultura que inició "emergente" y hoy es incluyente. Su canto como su presencia escénica se incrustan en la cultura popular de las últimas dos décadas, porque su voz incluyó el sketch como pretexto para denunciar, para hacer público o compartir una postura ante la política, la sociedad gay y el arte en general. Se convirtió a fuerza de su belleza y talento en figura necesaria para esas causas comunes y diversas. Se hizo indispensable en la cultura popular a razón de una lírica que se instaló en el cancionero popular: canciones que habitan el dolor, la pasión y el deseo de las y los mexicanos. Compositores esenciales que se revitalizan en su voz y su propuesta cabaretera. Basta con revisar su discografía para dar cuenta de ello: De Manuel M. Ponce hasta Juan Gabriel, sin temor a la variedad, el discurso sentimental sonoro de Regina Orozco la convierte en un ejemplo generacional de lo que implica ser artista.
El cine la retratada de cuerpo entero, la transforma y la convierte en símbolo de mujer maldita, pero también en una especie de prófuga de Almodóvar, de mujer insumisa, de mujer excéntrica. Quizá nada mas lejos en la piel de la Orozco quizá no tan distante.
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Regina Orozco cumple 45 años en los escenarios. Es decir, desde niña, pero su mayoría de edad en la farándula se alcanza en el Hábito y más tarde en el Vicio, espacio inspirado por Novo el poeta y cronista provocador de la ciudad pero con las Jesusas y luego las Reinas Chulas logra el sello de rito de profesionalización y conciencia de quien se presume una artista de causas.
Por Sergio Almazán Regina Orozco, la "megabizcocho" es referente de una sociedad y cultura que inició "emergente" y hoy es incluyente. Su canto como su presencia escénica se incrustan en la cultura popular de las últimas dos décadas, porque su voz incluyó el sketch como pretexto para denunciar, para hacer público o compartir una postura ante la política, la sociedad gay y el arte en general. Se convirtió a fuerza de su belleza y talento en figura necesaria para esas causas comunes y diversas. Se hizo indispensable en la cultura popular a razón de una lírica que se instaló en el cancionero popular: canciones que habitan el dolor, la pasión y el deseo de las y los mexicanos. Compositores esenciales que se revitalizan en su voz y su propuesta cabaretera. Basta con revisar su discografía para dar cuenta de ello: De Manuel M. Ponce hasta Juan Gabriel, sin temor a la variedad, el discurso sentimental sonoro de Regina Orozco la convierte en un ejemplo generacional de lo que implica ser artista.
Eso es Regina Orozco por ello, celebrar con ella, es una manera de festejar todas y todos los que iniciamos emergentes en causas que hoy día son razones, derechos y políticas públicas. Felicidades a esta megabizcocho que su arte es parte de un discurso público. Su presencia necesaria para las causas y caudales lúdicos, estéticos, inteligentes y divertidas tan necesarias siempre y ahora más que nunca cuando los falsos profetas surgen en estos tiempos oscuros, donde Regina Orozco aparece como luz en el camino pa´agarrarse de su alma!.
El cine la retratada de cuerpo entero, la transforma y la convierte en símbolo de mujer maldita, pero también en una especie de prófuga de Almodóvar, de mujer insumisa, de mujer excéntrica. Quizá nada mas lejos en la piel de la Orozco quizá no tan distante.
El cine la retratada de cuerpo entero, la transforma y la convierte en símbolo de mujer maldita, pero también en una especie de prófuga de Almodóvar, de mujer insumisa, de mujer excéntrica. Quizá nada mas lejos en la piel de la Orozco quizá no tan distante. Regina Orozco cumple 45 años en los escenarios. Es decir, desde niña, pero su mayoría de edad en la farándula se alcanza en el Hábito y más tarde en el Vicio, espacio inspirado por Novo el poeta y cronista provocador de la ciudad pero con las Jesusas y luego las Reinas Chulas logra el sello de rito de profesionalización y conciencia de quien se presume una artista de causas. Eso es Regina Orozco por ello, celebrar con ella, es una manera de festejar todas y todos los que iniciamos emergentes en causas que hoy día son razones, derechos y políticas públicas. Felicidades a esta megabizcocho que su arte es parte de un discurso público. Su presencia necesaria para las causas y caudales lúdicos, estéticos, inteligentes y divertidas tan necesarias siempre y ahora más que nunca cuando los falsos profetas surgen en estos tiempos oscuros, donde Regina Orozco aparece como luz en el camino pa´agarrarse de su alma!.
Por Sergio Almazán Regina Orozco, la "megabizcocho" es referente de una sociedad y cultura que inició "emergente" y hoy es incluyente. Su canto como su presencia escénica se incrustan en la cultura popular de las últimas dos décadas, porque su voz incluyó el sketch como pretexto para denunciar, para hacer público o compartir una postura ante la política, la sociedad gay y el arte en general. Se convirtió a fuerza de su belleza y talento en figura necesaria para esas causas comunes y diversas. Se hizo indispensable en la cultura popular a razón de una lírica que se instaló en el cancionero popular: canciones que habitan el dolor, la pasión y el deseo de las y los mexicanos. Compositores esenciales que se revitalizan en su voz y su propuesta cabaretera. Basta con revisar su discografía para dar cuenta de ello: De Manuel M. Ponce hasta Juan Gabriel, sin temor a la variedad, el discurso sentimental sonoro de Regina Orozco la convierte en un ejemplo generacional de lo que implica ser artista.
El cine la retratada de cuerpo entero, la transforma y la convierte en símbolo de mujer maldita, pero también en una especie de prófuga de Almodóvar, de mujer insumisa, de mujer excéntrica. Quizá nada mas lejos en la piel de la Orozco quizá no tan distante.
Se hizo indispensable en la cultura popular a razón de una lírica que se instaló en el cancionero popular: canciones que habitan el dolor, la pasión y el deseo de las y los mexicanos. Compositores esenciales que se revitalizan en su voz y su propuesta cabaretera. Basta con revisar su discografía para dar cuenta de ello: De Manuel M. Ponce hasta Juan Gabriel, sin temor a la variedad, el discurso sentimental sonoro de Regina Orozco la convierte en un ejemplo generacional de lo que implica ser artista. Regina Orozco cumple 45 años en los escenarios. Es decir, desde niña, pero su mayoría de edad en la farándula se alcanza en el Hábito y más tarde en el Vicio, espacio inspirado por Novo el poeta y cronista provocador de la ciudad pero con las Jesusas y luego las Reinas Chulas logra el sello de rito de profesionalización y conciencia de quien se presume una artista de causas. Eso es Regina Orozco por ello, celebrar con ella, es una manera de festejar todas y todos los que iniciamos emergentes en causas que hoy día son razones, derechos y políticas públicas. Felicidades a esta megabizcocho que su arte es parte de un discurso público. Su presencia necesaria para las causas y caudales lúdicos, estéticos, inteligentes y divertidas tan necesarias siempre y ahora más que nunca cuando los falsos profetas surgen en estos tiempos oscuros, donde Regina Orozco aparece como luz en el camino pa´agarrarse de su alma!.
Por Sergio Almazán Regina Orozco, la "megabizcocho" es referente de una sociedad y cultura que inició "emergente" y hoy es incluyente. Su canto como su presencia escénica se incrustan en la cultura popular de las últimas dos décadas, porque su voz incluyó el sketch como pretexto para denunciar, para hacer público o compartir una postura ante la política, la sociedad gay y el arte en general. Se convirtió a fuerza de su belleza y talento en figura necesaria para esas causas comunes y diversas.